domingo, 20 de mayo de 2012

Capítulo 34. Interludio

Ilustración de P.Strange



Los ojos de Paula se abrieron más que nunca al ver a Bruno. Luego se cerraron de golpe, porque su cabeza, brazos y piernas se convirtieron en plomo, y cayó desmayada al suelo.

***

Paula es una hermosa niña de pelo rojo y pequitas traviesas que tapan una nariz respingona, escasa para sostener gafas.
La veo acostada en el asiento trasero del coche de sus padres, Emilio y Carmen.
—Cariño, ya hemos llegado. ¡Arriba!
Su padre la zarandea para despertarla aunque sabe que a ella no le gusta. El sueño la agarra del cuerpo y le besa los ojitos, pero consigue vencerlo. Sus pupilas brillan de emoción cuando descubren lo que les rodea.
—¿Has visto, mi vida? —le dice su madre entusiasmada—. Dije que te gustaría.
Efectivamente, Paula resplandece de emoción.
El largo viaje ha merecido la pena. Cualquier niño es feliz en «La Gran Feria de las Maravillas».
Pronto se espabila  fundiéndose en el ambiente lleno de color y música. Desde fuera  del recinto se oyen multitud de niños que gritan y ríen. Sus agudas voces quedan a veces anuladas por las graves de los feriantes que anuncian las atracciones venidas de todo el planeta, o incluso de fuera de él, según pregona uno de ellos con voz de marciano.
Con una reverencia, los dos porteros calvos reciben a los visitantes. A Paula se le eriza la piel al verlos.
—Bienvenidos a nuestro universo mágico —dicen al recibirlos.
La niña recobra la sonrisa rápidamente al adentrarse en el lugar.
Pasan la mañana disfrutando de Bruno y sus leones equilibristas; Víctor Tim, el alquimista;  Los magos Torres y Hank, incluso una película rarísima de un tal Buñuel.
Finalizan en la biblioteca, donde se pueden leer los libros prohibidos de la Antigüedad. El salón está repleto de gente que degusta ejemplares de todos los formatos e idiomas, pero Paula va directa hacia el tomo situado encima del taburete de madera repujada. Lo agarra al mismo tiempo que otro niño. Los dos leen las letras de la tapa: El libro del tiempo, y después se miran.
—Ho… hola, me lla… llamo Sebastián —tartamudea—. Si quieres, puedes leerlo tú primero, no me importa.
—¿De veras? —Sonríe Paula.
Pero alguien interviene entonces:
—No. Solo funcionará si lo leéis juntos —es Melquíades , el amo del tiempo—. Seguidme.
Yo manoteo diciéndoles que no entren, pero ellos me miran y se ríen.
¿Quién va a tomar en serio a un payaso?
***

Paula se despierta y, con un hilillo de voz, acariciando la mejilla de Bruno, dice:
—Tenemos que buscar al payaso, a Kum* el payaso.


11 comentarios:

Kum* dijo...

Señor Tor (o Tor nuestro Señor, como usted prefiera...), me deja usted patiperplejo y felizdifuso. No sabía que supiera juntar tantas letras y tan bien. Nunca le había leído algo tan largo y a la vez tan bello.

Queda, sin duda, como uno de mis capítulos favoritos de Cienmanos. Me ha fascinado. Se me cayó el sombrero.

En realidad... no esperaba menos. Sigue usted siendo un adorable mamón.

Le alabamos Señor... Tor.

Besos payasos.

Sara Lew dijo...

Está bien este capítulo "payaso", muy bien narrado por Torcuato. Aquí se exponen de nuevo todos los personajes. Aunque me he perdido un poco con los parentescos ¿no era Paula la madre de Carmen?

Muy graciosa esta Paula del dibujo, con sus gafas y pecas.

Enhorabuena a ambos artistas.

Abrazos.

Petra Acero dijo...

Vengo de nuevas, por eso no me he perdido con los personajes como Sara (ja, ja). Y me ha encantado.
Muy bueno, Torcuato. Se te da bien la voz infantil (aun tartamudeando).
Me ha gustado.
Esperaré al capítulo siguiente.
(tengo que enterarme bien de cómo va esto).

¡Ah! La ilustración muy chula, totalmente integrada en el cuento.

Un abrazo.

Torcuato dijo...

Gracias, payaso. Pero ese sombrero ya me lo dio usted en otra vida, un 14-M en Madrid.

Sara, los sueños, tiempos y espacios tienen esas cosas. ¿Qué somos realmente?

Petra, tendrás que leerte los capítulos anteriores y también las ilustraciones.

Muy vistosa la ilustración. Felicidades, P. Strange.

Patricia O. (Patokata) dijo...

Si un capí tremendo que me sumió en la confusión. Cierto: qué somos realmente??
Todos nuestros personajes se cruzan de una manera y otra.
Un placer leerte Torcuato. Magnífica ilustración P. Strange.

Mis felicitaciones a ambos artistas!!

Anónimo dijo...

Un texto atrapante!felicitaciones a los dos!!
Ah! El sábado ví en el teatro la obra "4 D optico", tiene muchas similitudes de argumente con la presente maxi-micronovela.
Saludos!

Torcuato dijo...

Gracias, Patricia. Quizá en nuestros sueños se reorganiza todo.

p.strange dijo...

¡¡Un placer participar en el proyecto!!
Y muy divertido.


Enhorabuena Torcuato, me ha sido difícil elegir un momento para dibujar.

:)

Elysa dijo...

Es un capítulo que consigue de alguna forma situar a los personajes en un único escenario, una manera de facilitar la labor a los escritores que tienen que finalizar. Me parece un texto esplendido por la cantidad de imágenes que hay.
La ilustración muy simpatica con esa Paula niña tal cual está descrita en el texto.

Besitos

Mar Horno dijo...

Torcuato, he leído doble este domingo y en vez del anterior, el susto me lo he llevado éste. Capítulo absolutamente maravilloso y bellísimo como no podía ser menos viniendo de tí. ¿Qué es la vida sino una feria dentro de un sueño? En los sueños puede pasar de todo e incluso que aparezca un nuevo personaje, para más datos un payaso (y todos sabemos cual), que es como Dios, que ya sabe qué va a pasar y cual sera el desenlace. Pues vamos a buscarlo. La ilustración acorde con la feria, preciosa. Un abrazo para los dos.

NiñoCactus dijo...

Siempre me ha gustado el mundo circense en la literatura, da mucho juego. Me gusta el nuevo papel de los protagonistas. Bien podía ser este el final..., pero no. Una gran pirueta de agradecimiento para el autor y la ilustradora.
¿Qué ocurrirá ahora?